Paisajes Rosados

Una luz rosada me ilumina de la cabeza a los pies, mientras unos pétalos rojizos rozan mis piernas. Camino con tiento hacia un pequeño arbusto y al mirar tras de el encuentro una hoja de un libro mojada. No podía distinguir ninguna de las palabras, excepto la ultima frase en la que se podía leer: “abrió los ojos y se desvaneció”. En ese momento, un escalofrío me recorrió el cuerpo y mire a ambos lados de mi cuerpo. No me sentía segura en aquel lugar. Lo primero que se me paso por la cabeza fue empezar a correr, pero en cuanto lo intente lo pies se me quedaron pegados al suelo y no pude evitar caerme. Fue en ese instante cuando todo lo que estaba anclado a la tierra se volvió de color marrón y el cielo cambio a un tono grisáceo. Intente levantarme pero, al apoyar las manos en el suelo, se me quedaron pegadas al igual que los pies. Levante la cabeza y ante mi tenia a un pequeño ratón morado, se poso sobre mi mano derecha y note como empezaba a despegarse. Hizo lo mismo con todas las partes pegadas de mi cuerpo y al conseguir levantarme y despegar mis pies del suelo observo que todo vuelve a su color natural: el cielo vuelve a ser azul, la hierba y las copas de los arboles verdes…y el ratón ya no estaba.