La página en blanco

Me quedo mirando la página en blanco sin saber qué escribir. No hay forma de que me inspire hoy. Tampoco es que haya tenido un buen día y eso no ayuda demasiado. Ninguna idea pasa por mi mente y siento que el documento vacío de word me pesa demasiado. Las personas que hay a mi alrededor no paran de leer sus apuntes y de escribir en sus cuadernos, lo que hace que me ponga demasiado nerviosa y eso me frustra sobremanera.

De repente, oigo un ruidoso estruendo procedente del exterior de la biblioteca y no puedo evitar dar un salto en la silla del susto. Empieza a oírse una sirena de policía y no puedo evitar preguntarme qué es lo que está pasando para que haya tanto escándalo. En mi mente comienzan a formarse toda clase de ideas, desde las más comunes y normales como que la policía sólo esté de paso, hasta ideas tan descabelladas como que puede que estén asesinando a alguien en este preciso momento.

Casi sin darme cuenta, en mi mente empieza a formarse una historia y empiezo a apuntarla en un folio antes de que se me olvide. Cuando estoy segura de haber apuntado todas las ideas que me han venido a la cabeza, empiezo a narrar la historia en el ordenador. Noto ese cosquilleo que tanto me gusta sentir mientras mis dedos se deslizan sobre las teclas del ordenador y al cabo de un par de horas tengo escrita una gran parte de lo que creo que puede ser una gran novela policíaca.

La bibliotecaria tiene que llamarme la atención para avisarme de que están a punto de cerrar y, aunque por dentro estoy muriendo de rabia y frustración ya que ahora mismo es cuando más inspirada estoy, me pongo a recogerlo todo intentando que la idea que está creciendo en mi cabeza no me abandone del todo mientras regreso a casa a toda velocidad. Es como si mi inspiración hubiera estado bajo una piedra y hubiera tenido que quitarla para que saliera a flote. Es increíble que algo tan simple como el sonido de una sirena de policía pueda hacer que se desencadenen tantas ideas en la cabeza. Puede que sea verdad eso de que la inspiración no viene hacia nosotros sino que tenemos que buscarla y, si no hubiera estado en la biblioteca, puede que nunca hubiera podido crear esta magnifica historia.