Reencuentro en la librería

Daniela se acercó a la estantería de la librería muy despacio. Los movimientos que hacían sus pies eran tan precisos que parecían ir a cámara lenta. Pasó los dedos sobre el lomo de los libros con sumo cuidado, no quería que se estropearan.

Paseó la vista por cada uno de los estantes que había a su alrededor y se dirigió a la sección de la novela de terror. Con un libro de Stephen King en las manos, sintió que había alguien detrás de ella. Miró de reojo a su derecha, pero no vio nada ni a nadie. El dependiente de la librería permanecía ante el mostrador y Daniela era la única clienta que quedaba en la tienda.

La yema de unos dedos se posaron sobre su cuello con delicadeza y se deslizaron sobre su hombro provocándole un incomprensible cosquilleo. Daniela expulsó lentamente el aliento que había estado reteniendo sin darse cuenta. ¿Quién era la persona que la estaba tocando? ¿Acaso la conocía? ¿Con qué derecho? El primer instinto de Daniela era salir corriendo no sin antes darle una bofetada a la persona que se había atrevido a acosarla.

Sin embargo, se quedó quieta, esperando. La mano desconocida siguió descendiendo hasta llegar a su redonda cintura. Daniela notó a su corazón latiendo muy deprisa, tanto que no era capaz de contar los saltos que daba por segundo. Decidió que el momento de girarse ya había llegado. Se moría por saber quién estaba detrás de ella.

Dejó la vista fija en el suelo y dio media vuelta sobre sí misma sin despegar las manos del libro. Al detener su movimiento, Daniela veía unos zapatos que debían pertenecer a la persona que la tocaba, pero su imagen estaba difusa. Los ojos de Daniela ascendieron hasta detenerse en la cara de quién la tocaba. Dejó caer el libro con un estruendo al suelo y se cubrió la boca con las manos.

El fantasma de su difunto novio la observaba con ojos tristes. Aún llevaba el traje de la boda que no tuvieron ocasión de terminar de celebrar. Un sollozo se escapó de su garganta y las lágrimas se deslizaban por su mejillas. Intentó tocar la mano del fantasma, pero su humano cuerpo la traspasaba sin ningún esfuerzo. El ser incorpóreo le dio un beso en la frente y se alejó de ella hasta desaparecer.

Daniela no podía moverse y tampoco quería que la volviera a abandonar, pero sabía lo que estaba haciendo. Se estaba despidiendo por última vez y le daba la oportunidad de recomponer su vida.

La persona de la cerilla

Me quedé parada delante de la librería. Vi el último libro de Stephen King entre la humareda de novelas que lo rodeaban. Sentí un pequeño escalofrío que me recorría toda la columna, desde la base hasta las cervicales. Empujé la anaranjada puerta para entrar en la librería.

Todas las estanterías estaban vacías, parecía que un vendaval había pasado y no había parado hasta conseguir arrasar con todo lo que había encontrado a su paso. No paré de recorrer pasillo tras pasillo, pero no encontraba nada distinto, estaba todo vacío y sin una señal de vida. Volví al escaparate y también habían desaparecido los libros que había visto desde el exterior. No lograba entender absolutamente nada. Posó su mano derecha sobre el mostrador, donde debía estar el dependiente de la librería, y se esforzó en concentrarse.

Por su mente pasaron una serie de imágenes, cada una peor que la anterior. Veía que había fuego por todas partes, alguien tenía una cerilla en la mano y estaba quemando los libros, un hombre y una mujer intentaban detenerlos pero debía tener algún poder fantástico, ya que no conseguían pararlo. La cabeza comenzaba a dolerme por el esfuerzo, las imágenes eran demasiado fuertes para mi cuerpo y mi mente. Los libros se convirtieron en cenizas y cada persona que entraba en la librería esa la persona de la cerilla se encargaba de matarla. Abrí los ojos de golpe asustada. Mi respiración se había agitado y sólo me dejaba pensar en que tenía que salir de allí antes de que la persona de la cerilla volviera. Al intentar abrir la puerta una corriente me recorrió el brazo. No podía salir de la librería. Estaba atrapada.

La persona de la cerilla estaba en la librería con ella.