Necesitamos más humanidad

En los últimos días mis emociones están siendo un caos total debido a las circunstancias que estoy viviendo últimamente. ¡Dramas del primer mundo! Sin embargo, hay cosas que por mucho que lo intente no puedo callarme y necesito gritarlas aunque sea por el blog.

En esta semana he vivido un par de situaciones que me hacen plantearme si soy la única persona en el mundo que tiene valores, principios tales como la generosidad, la empatía hacia los demás, la bondad, la tolerancia, el respeto…Creo que la gente no suele aplicarse este tipo de valores en el día a día o si lo hace desde luego yo no los conozco. Obviamente esto es una generalización porque estoy segura de que, al igual que yo, hay muchas personas que son muy generosas y empáticas, pero estoy hablando de lo que yo he estado viviendo.

Otra de las cosas que he experimentado es que la gente quiere que las entiendas, que te pongas en su lugar…pero cuando la situación se produce al revés, no son ni empáticas ni tolerantes. Es más si tienes una opinión distinta a la de ellos te la recriminan constantemente como si tuvieras que justificarte o avergonzarte de la opinión que tienes. Sin embargo, ¿sabéis una cosa? Yo no me avergüenzo ni de lo que pienso ni de lo que siento. Supuestamente estamos en una democracia y en un país libre (en el caso de España que es donde vivo), ¿no? Entonces estoy en todo mi derecho de pensar, decir y firmar lo que a mí me dé la gana. No pienso tolerar que se me recriminen mis opiniones o preferencias por que a los demás no les gusten. Y si se enfadan, que se echen en vinagre.

Siempre he sido partidario de que el respetar es gratis y no cuesta ningún trabajo respetar a los demás. Además, he llegado a la conclusión de que lo único que quieren es que te pelees con ellos para quedar como los pobrecitos y que tú seas el/la malo/a, y eso sí que no pienso permitirlo. Estas personas no significan nada en mi nada, no son nada importante así que no pienso ponerme a discutir por algo que es una tontería. Para mí es mucho más importante el que mis padres puedan pagar las facturas, que yo tenga dinero para seguir estudiando, que mi familia se encuentre bien de salud, que no me corten el agua corriente…Estas son las cosas que de verdad importan, no si se entra antes o después a clase, si se pone un examen un día u otro. Porque el día de mañana, cuando tengamos un trabajo, no vamos a poder decirle a nuestro jefe “oye, que no me viene bien salir a las diez de la noche, déjame salir a las nueve”.

Tenemos que tener los pies en la tierra y dejar vivir y pensar a los demás como les de la real gana. Por favor, tenemos que tener tolerancia y respeto hacia los demás. Ser generosos y empáticos todos con todos. Necesitamos ser más humanos y pensar menos en nosotros mismos. No somos el centro del universo. El Sol no gira en torno a nosotros.