Planificar una novela

La planificación siempre es algo importante, pero cuando llega el momento de ponerse a escribir una novela se convierte en algo esencial. Tanto si eres un escritor mapa como si eres un escritor brújula, vas a necesitar realizar una planificación de la historia que quieres escribir. Puede ser tan general como sólo saber el inicio y el final de la novela o tan concreto como planear lo que pasará en cada página.

Por ello, esta semana quiero darte una serie de consejos que puedes aplicar si todavía no saber cómo ponerte a planificar tu historia.

  • Define la idea que quieres desarrollar. Ten clara cuál es la idea principal que quieres transmitir con tu novela y ve desarrollándola poco a poco añadiéndole detalles. Cuando acabes de desarrollarla, tendrás el argumento final de tu historia con el que construirás la posterior escaleta.
  • Decide el género. Es importante tener en cuenta el género que vas a escribir. No es lo mismo escribir una historia de homofobia, por ejemplo, desde una perspectiva romántica que desde una perspectiva policíaca. Hay que tener cuidado con eso.
  • Crea el mundo y diséñalo. Este es un consejo a tener en cuenta si escribes fantasía. Las leyes del mundo, su apariencia física, la jerarquía social, la gastronomía, las costumbres, etc. En el caso de que escribas novela histórica, tendrás que hacer una intensa labor de investigación y anotar todo lo que consideres esencial para tu mundo.
  • Define los atributos y la personalidad de los personajes. Nombre, edad, familia, historia, miedos, parejas, sueños, carácter, posibles reacciones ante problemas…Cuanto más especifiques las características de tus personajes, más fácil será conocerlos y saber cómo reaccionarán a lo largo de la historia.
  • Utiliza planificadores de otros autores. Esta es una herramienta que he estado usando con el #ProyectoTentacion. Dependerá del autor que lo haya diseñado, pero suelen incorporar plantillas rellenables de fichas de personajes, de mundos, escaletas, construcción de argumento, tramas, etc. Es algo muy útil.
  • Intenta que sea lo más sencillo posible. No tienes que complicarte la vida. Intenta poner todos los puntos o elementos de la historia de la forma más básica y sencilla posible. Ya te preocuparás más tarde de desarrollar cada uno de los detalles que te encuentres.
  • El plan debe tener fechas límites pero flexible. Para que sea un verdadero plan, debes establecerte fechas límites ya sea por capítulos, partes de la historia o número de palabras. Pero este plan también debe ser flexible ya que puede haber imprevistos y tengas que hacer cambios de última hora. Además, también debes poder incorporar alguna trama o elemento que se te ocurra en el último momento.
  • Céntrate en la estructura básica (introducción, nudo y desenlace). Si ves que estás atascad@ y no sabes cómo afrontar la planificación de la historia, lo mejor que puedes hacer es repartir las ideas que se te ocurran relacionadas con la historia en cada una de las partes. Es decir, distribuir las ideas en la introducción, el nudo y el desenlace.
  • Cada escena y capítulo deben tener un propósito. Este es un punto muy importante y que debes tener en cuenta, sobre todo, en la fase de corrección. Si una escena no aporta nada a la historia, es mejor eliminarla.
  • Confía en tu historia. Este no es un punto que tenga que ver directamente con la planificación, pero te va a ayudar mucho a lidiar con el síndrome del impostor. Sigue tu instinto, escribe lo que te llene y lo que te gustaría leer. Pero, sobre todo, no te compares con otros escritores.

Esto ha sido todo por esta semana. Dime, ¿cómo planificas tus historias?

5 cosas que tendrás que asumir como escritor@

No sabía qué nombre ponerle a este post. Barajé la opción de llamarlo “la dura realidad del escritor@”, pero me pareció demasiado dramático incluso para mí. Así que se ha quedado con el nombre que ves en el título.

¿Por qué he decidido escribir esta entrada? Porque cuando empecé a escribir y decidí que quería ser escritora pensaba que todo esto era un camino de rosas, que mi caso iba a ser llegar y besar al santo. No sabes lo equivocada que estaba y ahora, con todas las cosas que sé, me doy cuenta de que romantizamos la profesión de escritor@.

Con esto que os voy a explicar no quiero decir que ser escritor@ no tenga nada bueno, al contrario, las cosas que nos aportan son grandiosas pero eso no quita que tenga cosas negativas. Dicho esto, vamos con el golpe de realidad.

  • No vas a ser original. Hoy en día es muy complicado crear algo que sea original y cuanto antes lo asumas mejor. ¿Por qué es importante darse cuenta de esto? Porque puede que termines de escribir una novela o un relato y un día leas el argumento de una película que es igual que tu manuscrito. No debes venirte abajo, no has plagiado nada. Simplemente es que el 90% de las historias ya están contadas. ¿Debes dejar de escribir porque no eres original? NO. Lo importante no es crear una historia original, sino la forma que tienes de contarla. Cuando asumas esto, disfrutarás mucho más con la escritura.
  • No te vas a hacer rico, a no ser que tengas mucha suerte o seas Megan Maxwell. Vas a tener que trabajar muy duro para vender tus libros y que la gente te conozca. Tendrás que asumir que puede que un día consigas vivir de tus libros, pero también puede que no y no por ello tienes que desilusionarte. Quédate con los bueno que te aporta la escritura dejando de lado el dinero.
  • Vas a acabar aburrido de promocionarte. Y puede que tus seguidores (pocos o muchos) no te hagan caso y no te compren tus libros. Pero no pasa nada. Aunque estés cansado y ya no sepas como promocionarte sigue intentándolo. No tengas expectativas con los resultados que obtendrás, agradece todo lo que recibas de tus lectores. Puede que sean muy pocos, pero aprécialos.
  • Tendrás que dedicarle muchas horas a tu novela/poemario/obra/manuscrito. Acabarás muy cansado. Habrá días que no puedas más. Que ni siquiera quieras oír hablar de escribir. En esos días, date un descanso y piensa cuál es tu meta, objetivo. Tienes que pensar en escribir como un trabajo que debes tomarte muy en serio si quieres alcanzar tus objetivos.
  • El síndrome del impostor siempre está acechando. Algunos días creerás que lo que estás escribiendo es el próximo bestseller y otros pensarás que nada de lo que escribes le gustará a la gente. Ignora al impostor, enciérralo en un cajón. Sé consciente de que en algún momento puede acudir a ti, pero no permitas que te domine.

¿Has tenido que asumir algo más que nos esperabas como escritor@?

Desarrollar el hábito de escribir

Uno de los consejos que más los escritores experimentados es coger el hábito de escribir, es decir, ponerse a escribir TODOS LOS DÍAS. Debo decir que todavía no es algo que haya conseguido establecer en mi día a día, pero es algo que tengo pendiente de hacer. Es por ello que he decidido buscar algún de otro consejillo para hacer de este hábito algo más ameno.

  • Lugar tranquilo para escribir. Debemos encontrar un sitio en el que nos encontremos tranquilos y que nadie nos moleste. Dependerá mucho del horario y el sitio en el que se sientas a gusto. En mi caso, últimamente, me gusta escribir en mi habitación, sentada en la cama con la manta y teniendo la puerta cerrada. Me suelo concentrar con mayor facilidad.
  • Crear un ritual. Encender una vela, escuchar música de fondo, poner un cartel de “No Molestar” en tu habitación…puedes crear tu propio ritual de escritura que te ayude a decirle a tu cerebro que ha llegado el momento de ponerse a escribir. Yo suelo cerrar la puerta de mi habitación y ponerme sonidos de lluvia de fondo.
  • Evitar la búsqueda de la perfección. La perfección me está trayendo muchos quebraderos de cabeza en los últimos días. Debemos pensar en escribir para nosotros, en transmitir cosas que nos gusten a nosotros y no pensar en si gustarán a los demás porque si nos dejamos llevar por el que dirán corremos el riesgo de caer en un bloqueo de escritor.
  • No interrumpir el momento en el que estás inspirado. Puede que hayas empezado a escribir y justo cuando llevas diez minutos tecleando sin parar se acaba la jornada de escritura que tenías establecida. Esto es un error. Dentro de tus posibilidades, intenta seguir escribiendo un rato más, no pierdas el hilo de la inspiración.
  • Escribe, escribe y escribe. Intenta reservar un ratito todos los días para ponerte a escribir. Da igual si es media hora o cinco minutos, lo importante es que vayas cogiendo el hábito poco a poco y no lo abandones.
  • Buscar una motivación. Puede que quieras conseguir terminar una novela o puede que quieras mejorar tu estilo o algún aspecto concreto de la escritura. Debes encontrar algo que te motive a continuar escribiendo.
  • Marcar un objetivo. También puede funcionar marcarte una serie de objetivos, esta puede ser tu motivación; establecer un número de palabras o páginas que debes escribir cada día, escenas, llegar a un capítulo concreto…Puedes marcarte el objetivo que quieras.
  • Crear un entorno adecuado y eliminar distracciones. Muy relacionado con la creación de un ritual. Intenta tenerlo todo a mano y ordenado. Deja el móvil lejos para no tener distracciones y céntrate en lo que toca: ESCRIBIR.

Esto ha sido todo por esta semana. Decidme si vosotros tenéis adquirido ya el hábito de la escritura o sois como yo y no paráis de posponerlo.

Espero que paséis un buen día y nos vemos la semana que viene con un nuevo relato.

Escritor mapa vs escritor brújula

En el momento que empezamos a asomar la cabeza en este enorme mundo de la escritura tarde o temprano vamos a tener que hacernos una pregunta. ¿Somos escritores mapa o escritores brújula? Para responder a esta pregunta tenemos que tener muy claros ambos conceptos.

Empecemos por el escritor mapa.

Un escritor mapa es aquel que, antes de lanzarse a escribir, planifica cada detalle de la historia, hace un guion detallado de todo lo que va a pasar en el libro, desarrolla cada uno de los personajes…es decir, cuando se pone a escribir ya tiene cada detalle perfectamente atado.

Por otro lado, el escritor brújula es aquel que no tiene planeado nada más que el principio y, en ocasiones, el final de la historia. Este tipo de escritor empieza a escribir dejándose llevar por los personajes de la historia y no sabe como se va a desarrollar ya que se guía mucho por la inspiración y las musas.

También se dice que existe un tercer tipo de escritor llamado híbrido o paisajista que combina los dos tipos anteriores. Es decir, puede que empiece a escribir la historia y se le ocurra una trama que tiene que planificar para no hacerse un lío o que planifique totalmente la historia y se le ocurran ciertos detalles que puede incluirle a los personajes.

En mí caso tiendo a ser muy brújula, pero estoy intentando volverme un poco mapa porque cuando escribí “Nacida de la Rabia” me di cuenta de que tenía un caos en la cabeza y debía cambiar mi método de organizar la escritura para no volverme loca, así que podría decirse que soy híbrida pero con tendencia a brújula.

Como no quiero que se haga un post demasiado pesado, más adelante haré un nuevo post hablando de las ventajas y desventajas de cada uno de estos tipos de escritor.

Ahora dime, ¿qué tipo de escritos? ¿Eres mapa? ¿Eres brújula? ¿Eres híbrido?