Don Quijote contra los zombis

Don Quijote llegó acompañado de Sancho Panza a una gran finca esperando encontrarse una gran aventura para escribir en su cuaderno de experiencias. Sin embargo, al llegar a la finca mientras Sancho solo veía unos inocentes molinos, don Quijote empezó a ver una manada de zombis putrefactos y desmembrados. Al principio solo vio uno o dos que de lejos podía llegar a confundirse con unos humanos sobre todo si estaban de espaldas pero a medida que se fue acercando no pudo negarlo: eran zombis que iban a atacarle. Observó a uno de ellos; tenía el pelo manchado de sangre y pegajoso, sus ojos eran blancos mostrando la ausencia de pupilas, no tenía labios, sus dientes parecía de madera de lo estropeados que estaban y su piel tenía un tono gris similar al de la armadura que llevaba puesta don Quijote. Aunque parezca mentira, el primer pensamiento de don Qujote fue salir corriendo para que no le atraparan los zombis pero si hacia eso no quedaría bien en la historia que escribiría Sancho y además no podría enorgullecerse de hacer sido nombrado caballero. Así que, con las piernas temblorosas, agarró su lanza, se protegió tras su escudo y azuzó a su caballo para que corriera hacia los zombis. Colocando la lanza inclinada les rebanó el cuello al menos a 20 zombis, pero en cuanto descansaba volvían a aparecer 40 más muertos vivientes. El caballo se asustó y tiró a don Quijote al suelo que empezó a ser rodeado por los cadáveres. En el momento en que sucedía todo esto, Sancho Panza estaba montado en su mula, comiendo un mendrugo de pan que había cogido de su casa mientras veía a don Quijote dando golpes con la lanza al aire. Al ver que se había caído, se bajó de su mula con tranquilidad y fue hasta su amo para ayudarle a levantarse: “¡No Sancho, no te acerques, estos monstruos te matarán!” gritó don Quijote. Entonces vio como Sancho empezaba a pegar patadas y a luchar contra los zombis como si fuera una especie de sicario, y cuando los mató a todos miró a don Quijote desde arriba mientras el viento movía su pelo como si fuera Superman. Pero esto es lo que vio don Quijote y tú preguntarás: ¿entonces que ocurrió en realidad? Pues Sancho lo único que hizo al bajar de la mula fue avanzar hacia los molinos pedirle a su dueño que los detuviera durante 10 minutos y volvió junto a don Quijote para ayudarle a levantarse. Don Quijote no paró de alabarlo en todo el camino de vuelta, y Sancho lo único que hacía era morder su mendrugo de pan. Así regresaron a sus hogares para prepararse para una nueva aventura.