La chica del agua

Me desperté al sacar la cabeza del agua y al fin pude respirar y llenar mis pulmones de oxígeno. No tenía ni idea de dónde estaba, sólo sabía que todo estaba lleno de agua y lo único que mi vista podía alcanzar era un frondoso bosque que parecía no tener fin, pero que tampoco podía llegar hasta él, ya que estaba demasiado lejos.

Comencé a nadar durante unos minutos sin saber qué más podía hacer, hasta que noté un movimiento extraño bajo el agua. Retrocedí un poco con curiosidad por saber qué había bajo el agua, pero a la vez sentía un poco de temor, ya que no sabía con seguridad lo peligroso que era lo que podía haber debajo. En el reflejo podía observar como emergía una sombra hasta aparecer un ser humano, o más bien una chica. Me miró fijamente a los ojos y yo no pude evitar adentrarme en ellos. Era una chica bastante atractiva, sus ojos eran negros e intensos, su piel morena tostada, su cabello era rubio que al tocarlo el sol lanzaba destellos dorados, sus manos eran gruesas, como si estuviera acostumbrada a hacer trabajos en los que se usaba la fuerza.

Se acercó a mi rostro, pegando su cuerpo al mío, acariciando mi pecho suavemente, lo que me hizo suspirar de placer incapaz de controlarme. Besó mis labios adentrándose en mi boca haciendo que mi entrepierna se humedeciera y empezara a experimentar un calor que atravesaba todo mi cuerpo. No paraba de besarme ni yo quería que se detuviera. De pronto dejó de besarme, me miró a los ojos y comenzó a descender hacia el interior del agua sin dejar de observarme. Empecé a sentir que me separaba las piernas, y su lengua me recorría toda la vagina. Me costaba respirar, y no podía controlar mis ruidosas jadeos. Llegó hasta mi clítoris y cuando estaba a punto de llegar al orgasmo…me desperté entre sudores.

No podía creer que todo hubiera sido un caliente sueño, me sentía muy frustrada tanto que no pude evitar que mi mano de deslizara entre mis pliegues para acabar lo que la mujer de mi sueño había empezado.