Me despido para volver a encontrarte

Recordó su sonrisa y le sorprendió aquella mirada en el espejo. Aquella mirada era brillante y esperanzada y se dijo que era posible recuperar lo pérdido. Se vistió rápidamente y cogió las llaves del coche para ir al cementerio. Al llegar se bajó lentamente del coche y caminó despacio hacia la tumba de su hijaa. Cayó de rodillas al suelo y rompió a llorar desconsoladamente.

-Te echo mucho de menos. Echo de menos tu dulce risa, tus cálidos ojos y me da tanta rabia no poder abrazarte una vez más. Pero tengo que depedirme de ti y pasar página. Sé que estás en un lugar mejor, y no tengo que preocuparme de ti – dijo mientras besaba su mano y la posaba sobre la lápida.

Se secó las lágrimas, se levantó del suelo, se limpió los pantalones y se subió al coche para ir a la siguiente parada. Paró el coche frente al orfanato de la localidad y comunicó a la directora que finalmente había decidido adoptar a uno de los niños que vivía en el orfanato. Así que la directora la acompañó hasta el salón de juegos donde vio a una niña con los mismos ojos y la misma sonrisa que su difunta hija. Emocionada miró a la directora y le dijo:

-Quiero adoptar a la niña del pelo blanco y los ojos claros.