Eres una fracasada

Tengo el estómago encogido y muchas ganas de echarme a llorar. Tengo la necesidad de clavarme las uñas en el vientre y rasgarlo hasta matarme. Quiero arrancarme el corazón de cuajo y dejar de sentir el fracaso que llevo dentro.

Me han dado a entender que soy una fracasada. Que lo peor que piensas de ti misma una persona se encargue de recordártelo es muy cruel y no me cabe en la cabeza que eso lo haga una buena persona. Siento dolor, angustia, tristeza…todo junto, mezclado y revuelto. Llevo meses sintiéndome feliz porque estoy haciendo lo que realmente me gusta y hoy estoy sintiendo esto.

¿Debo echarme a llorar? ¿Darle a esa persona el placer de ver que ha conseguido lo que quería? Las manos me están temblando tanto que apenas consigo posar los dedos sobre el teclado del ordenador. Es tan injusto. Tan doloroso que siento que el pecho me arde. Pero aunque todo esto está pasando por mi cabeza como un asqueroso torrente sé que no va a poder conmigo. Joder, tengo 22 años. Nadie es un fracasado a los 22 años por mucho que el resto del mundo se empeñe en convencerme.

Llevo dos meses luchando por mi sueño, por hacerme un pequeño y diminuto hueco en este mundo de escritores. Me he abierto un canal de Youtube, he terminado el primer borrador de mi segunda novela y estoy aprendiendo un montón de escritura además de que he empezado a planificar dos historias a la vez. Creo que en lo único en lo que puedo sentirme fracasada es en no haber empezado a trabajar todavía, pero eso tiene remedio. Me siento orgullosa del verano que he tenido así que, lo siento, pero yo no soy una fracasada. Simplemente me he sentido perdida durante mucho tiempo y, ahora, tengo que tomarme más tiempo que otras personas para tomar decisiones.

Estoy segura de que voy a acabar echándome a llorar, pero me voy a limpiar las lágrimas y voy a sonreír de nuevo.

Los libros y la empatía

Hola a todos una tarde más. Hoy os traigo un post que es una mezcla de reflexión y un poco de curiosidad e investigación. Con esto de estar confinados y tener más relación con las personas con las que vivimos me he dado cuenta de algo. Yo leo bastantes libros, soy una persona empática y eso me ha hecho preguntarme si la lectura puede estar relacionada con el desarrollo de la empatía.

Así que he pensado que sería interesante compartir la información que he encontrado con vosotros.

Lo primero que he encontrado es que la respuesta a mi pregunta es SÍ, la lectura nos hace ser más empáticos y nos hace tener una mejor comprensión social. El motivo es, sobre todo en los libros de ficción, que nos permite explorar la vida de otras personas, sus emociones y sus motivaciones. Novelas con tramas y personajes complejos potencian nuestra comprensión social.

La lectura y la empatía se relacionan de tal manera porque hacen que reflexionemos sobre los convencionalismos, los estereotipos y los prejuicios para poder meternos en el mundo interno de los personajes, comprendiéndolo y empatizando de tal manera con él que llegamos a identificarnos con sus pensamientos y opiniones. Por ello, los lectores acaban adquiriendo competencias para saber qué hay detrás de ciertos comportamientos:

  • Empatizar mucho más.
  • Entiender
  • No discriminar
  • Estar alerta.
  • Ser más hábiles para entender la compleja psicología humana.
  • Desarrollar la reflexión
  • Conectar mucho más con las personas que nos rodean para entenderlas
  • Evolucionar espiritualmente

Una vez dicho todo esto, me gustaría dar mi opinión. La lectura me ha permitido experimentar muchas sensaciones que en la vida real aún no me experimentado: miedo, enfado, rabia, placer, temor, felicidad, alegría…He sido capaz de comprender a cientos de personajes y, sin embargo, en mi día a día he visto a personas que no son capaces de comprender ni siquiera a la persona que tienen al lado. ¿Soy un bicho raro por eso? No, no lo soy. Simplemente es que tengo la empatía bastante desarrollada y puede que sea capaz de comprender cosas que el resto de personas no puede.

Creo que gracias a la información que he encontrado (y a lo que he leído) ahora mismo me comprendo un poco más a mí misma. Me he dado cuenta de que la persona que soy en este momento es consecuencia de todos los libros que he leído a lo largo de mi vida.

Para terminar os quiero recomendar otro libro de Amazon poco conocido que, no es que me haya entusiasmado, pero creo que si os gustan las historia con un toque de fantasía os puede interesar.

¿De dónde he sacado esta información?

https://www.lavanguardia.com/ciencia/cuerpo-humano/20160719/403334437827/leer-ficcion-desarrolla-empatia.html

https://lamenteesmaravillosa.com/lectura-y-empatia-lectores-mas-empaticos/

Las pasiones

Hoy vuelve a tocar otro de esos posts de reflexiones en los que necesito vaciar mi mente. No sé si hay gente a la que le guste este tipo de posts pero lo veo como una necesidad en estos momentos tan reflexivos.

Ayer decidí que iba a comenzar a escribir mi siguiente proyecto y llevo casi toda la tarde con él hasta que me he acordado que el blog también necesita algo de cariño por mi parte y vosotros también os merecéis tener este cariño. A lo que iba, que he estado toda la tarde escribiendo y ha llegado un punto en el que no quería parar de escribir, sólo quería continuar escribiendo sin parar. Pero he tenido que hacer una pausa para ir al baño y me he puesto a pensar en lo mucho que me gusta escribir. Es verdad que a veces me cuesta ponerme y llega a dar incluso miedo. Sin embargo, cuando escribo cuatro o cinco páginas tengo una felicidad que no hay otra cosa que me la dé en el mundo.

Creo que esto tiene que llamarse pasión, ¿no? Te pones el Spotify alguna canción en la que no pares de pensar últimamente o tu cantante favorito que te suba el ánimo (Omar Montes, Aitana, Lady Gaga…) y empiezas a escribir. Al principio no sabes muy bien que poner, miras el móvil, escribes alguna palabra, borras dos frases…y cuando llevas media hora delante del ordenador tus dedos vuelan sobre el teclado y te mueves al ritmo de la música. Sientes que una extraña sensación te recorre todo el cuerpo y empiezas a sentirte muy bien contigo misma como si sólo hubieras nacido para crear historias.

Y en ese momento te pones ñoña, da igual si ese libro verá la luz o no, no te importa que las editoriales no te respondan, porque lo único de lo que te preocupas es de sentir esa felicidad en cada centímetro de tu cuerpo.

Con esto quiero decir que, independientemente de que puedas dedicarte profesionalmente a lo que te gusta, esto es lo que de verdad merece la pena. No hay dinero suficiente en el mundo que consiga comprar ese cosquilleo en la yema de los dedos.

El café y las fotos

Hay pocas situaciones tan placenteras como tener a tu lado una taza de café. Esa sensación de que la cabeza está a punto de estallarte y tomas un sorbo con la esperanza de que el dolor desaparezca por arte de magia.

No viene al caso, pero hace un par de días me he dado cuenta de que desde hace dos o tres años no me hago fotos a mí misma. Esos selfies que repites como veinte veces y sigue sin convencerte la cara que le pones al objetivo. Y ahora me pongo a buscar una foto decente, una en la que parezca una profesional, no una niña infantil, y sólo encuentro una de cuando tenía dieciocho años.

Y te haces una sola pregunta: ¿Tan poco me quiero a mi misma que hasta se me ha olvidado hacerme fotos? Parece una tontería pero hacerse fotos a uno mismo y gustarse en esas fotos puede la mejor terapia que puedas hacerte a ti mismo. Antes lo hacía, tenía la costumbre de hacerme fotos de vez en cuando, pero será por el ritmo de vida o porque he encontrado otras cosas que me preocupan más que me he desentendido de mí misma.

Volvemos al café. Me lo tomo mientras espero que comience mi siguiente clase online que mucho me temo va a durar dos horas y me voy a aburrir como una ostra. A veces me pregunto si el que no me apetezca hacer cosas de clase es un signo de que debería dedicarme a hacer otra cosa, pero al mismo tiempo me recuerdo que a nadie le gustan las obligaciones y yo no iba a ser una excepción.

Hace unas dos semanas he vuelto a retomar la escritura y he vuelto a sentir la pasión de deslizar tus dedos por el teclado, de emocionarte con lo que escribes y de sentir que tus ideas fluyen más rápidos que tus dedos. Hay ocasiones en las que no puedo evitar sentir alegría y miedo al mismo tiempo cuando termino una escena o una historia y sé que voy a echar de menos a los personajes aunque sólo existan en mi mente.

 

Pd: Estoy pensando en darle otro enfoque al blog, porque ha llegado un punto en el que hacer relatos me cuesta mucho y va a llegar un punto en el que me va a dejar de gustar escribir aquí. Os iré informando en cuanto se me ocurra algo. Por el momento sólo seguid leyendo.

El dolor

Hay personas que parece que sólo existen para hacerte sufrir, que sólo buscan tu dolor, el verte llorar, que te ahogues y acabes con tu vida mientras estas personas parece que no sienten absolutamente nada, ni sienten ni padecen.

Ante esto no sabes como sentirte. ¿Acaso eres buena o mala persona? ¿O simplemente estás mal de la cabeza y necesitas ir urgentemente al psiquiatra? Yo me siento así continuamente, es cómo si tuviera constantemente al enemigo en casa y cada segundo que pasa es peor que el anterior. Siento que la vida se me está consumiendo, que no hay nadie a quién le importe y que si me fuera de este mundo habría muy pocas personas que se dieran cuenta de que ya no existo.

¿Por qué no paran estas personas? ¿Acaso no tienen humanidad ni sentimientos? Sé que debería poner un remedio, alejarme de este tipo de personas, hacer algo pero, ¿qué haces cuando ese tipo de personas vive en tu propia casa y te deja a ti como la mala? Finalmente acabas creyendo que de verdad eres la mala y que te mereces que te pase lo peor y tu vida se acaba convirtiendo en el día de la marmota en el que continuamente crees que no vales para nada y que nunca vas a llegar a ser alguien en la vida. Crees que lo que te espera para el resto de tu vida es lo que has vivido hoy y lo que viviste ayer.

Sabes que tienes que cambiar, debes hacerlo para seguir cuerda pero no sabes cómo, y al final acabas diciendo “mañana será otro día” pero sabes de sobra que es mentira, que mañana será exactamente igual que hoy.

El retorno

¡He vuelto! Qué alegría poder volver a ponerme a escribir sin tener que pensar en el montón de cosas que tengo que hacer después de más de un mes de ausencia. Ya que al fin tengo unos días para descansar quiero tener preparados todos los relatos posibles para que no os quedéis sin nada que leer durante mucho tiempo más.

Bueno, y para conmemorar este regreso me gustaría hablar de lo que parece que nadie está hablando: la cuarentena. Recuerdo que todo empezó el jueves 12 de abril. Estaba en la biblioteca, por la mañana, estudiando para toda la semana de exámenes que estaba por llegar, y de repente llegó la bibliotecaria y nos dijo que teníamos que estar sentados separados con un metro como mínimo y que lo más seguro es que tuvieran que cerrar la biblioteca. A partir de ese momento mi cabeza ya no era capaz de funcionar ni de concentrarse.

Por la tarde no podía dejar de pensar, todo el mundo se tomaba el coronavirus como un cachondeo pero yo no podía siquiera sonreír y cuando en las noticias dijeron que suspendían las clases el mundo se me vino encima. Llegó la primera semana, en la que no paré de hacer cosas relacionadas con los estudios, es lo único que hacía, por lo que la cuarentena la llevé bien durante las dos primeras semanas. Sin embargo, llegó la tercera semana y mi ánimo cayó en picado sin que pudiera hacer nada. Me empecé a dar cuenta de que mi estado de ánimo estaba muy influido por el tiempo que hacía y no paraba de llover y yo cada vez estaba peor y no era capaz de ver salida a nada.

Hoy ya tengo vacaciones de semana santa y voy a vivir de verdad la cuarentena, pero no sé si quiero hacerlo, no sé si quiero vivir lo que está viviendo el mundo entero y yo no me había enterado.

Si me preguntan, “¿qué lado bueno le sacas a esta situación?”. Respondería, “Voy a acabar aprendiendo que no puedo controlarlo todo. Que puede pasarnos cualquier cosa en cualquier momento no siempre tenemos las herramientas necesarias para evitar que pasemos por ciertas situaciones de la vida.”

¿Qué es lo que planeo hacer durante esta semana?

Todo lo que no he podido hacer desde que tuve las últimas vacaciones (sí sé que sólo tengo una semana y que esto son sólo unas vacaciones escolares).

  • Leer los libros que tengo pendientes.
  • Escribir en el blog.
  • Escribir el libro que llevo teniendo pendiente desde hace casi un año.
  • Ver series.
  • Ponerme al día en bookstagram.
  • Ver series pendientes (por ahora el documental de Babies, Vikingos y Outlander)
  • Ver películas.
  • Hacer deporte.
  • Seguir pasando tiempo con mis conejas.
  • Hacer crochet.
  • Hacer algún curso online de photoshop.

Y esto ha sido todo amigos. Espero que os hayan entretenido mis reflexiones y lo único que me queda por decir es…pues lo que está diciendo todo el mundo; quedaros en casa, salir lo menos posible y mantener la cabeza todo lo ocupada que podáis. Si sentiís que no podéis más, no pasa nada, si necesitáis llorar hacedlo, hablad con los vuestros todo lo que podáis y mucha fuerza para afrontar todo esto.

 

Necesitamos más humanidad

En los últimos días mis emociones están siendo un caos total debido a las circunstancias que estoy viviendo últimamente. ¡Dramas del primer mundo! Sin embargo, hay cosas que por mucho que lo intente no puedo callarme y necesito gritarlas aunque sea por el blog.

En esta semana he vivido un par de situaciones que me hacen plantearme si soy la única persona en el mundo que tiene valores, principios tales como la generosidad, la empatía hacia los demás, la bondad, la tolerancia, el respeto…Creo que la gente no suele aplicarse este tipo de valores en el día a día o si lo hace desde luego yo no los conozco. Obviamente esto es una generalización porque estoy segura de que, al igual que yo, hay muchas personas que son muy generosas y empáticas, pero estoy hablando de lo que yo he estado viviendo.

Otra de las cosas que he experimentado es que la gente quiere que las entiendas, que te pongas en su lugar…pero cuando la situación se produce al revés, no son ni empáticas ni tolerantes. Es más si tienes una opinión distinta a la de ellos te la recriminan constantemente como si tuvieras que justificarte o avergonzarte de la opinión que tienes. Sin embargo, ¿sabéis una cosa? Yo no me avergüenzo ni de lo que pienso ni de lo que siento. Supuestamente estamos en una democracia y en un país libre (en el caso de España que es donde vivo), ¿no? Entonces estoy en todo mi derecho de pensar, decir y firmar lo que a mí me dé la gana. No pienso tolerar que se me recriminen mis opiniones o preferencias por que a los demás no les gusten. Y si se enfadan, que se echen en vinagre.

Siempre he sido partidario de que el respetar es gratis y no cuesta ningún trabajo respetar a los demás. Además, he llegado a la conclusión de que lo único que quieren es que te pelees con ellos para quedar como los pobrecitos y que tú seas el/la malo/a, y eso sí que no pienso permitirlo. Estas personas no significan nada en mi nada, no son nada importante así que no pienso ponerme a discutir por algo que es una tontería. Para mí es mucho más importante el que mis padres puedan pagar las facturas, que yo tenga dinero para seguir estudiando, que mi familia se encuentre bien de salud, que no me corten el agua corriente…Estas son las cosas que de verdad importan, no si se entra antes o después a clase, si se pone un examen un día u otro. Porque el día de mañana, cuando tengamos un trabajo, no vamos a poder decirle a nuestro jefe “oye, que no me viene bien salir a las diez de la noche, déjame salir a las nueve”.

Tenemos que tener los pies en la tierra y dejar vivir y pensar a los demás como les de la real gana. Por favor, tenemos que tener tolerancia y respeto hacia los demás. Ser generosos y empáticos todos con todos. Necesitamos ser más humanos y pensar menos en nosotros mismos. No somos el centro del universo. El Sol no gira en torno a nosotros.

Último día del año

¡¡Buenas tardes a todos!!

Ya estamos a final de año otra vez y quería hacer un balance de este 2019.

Comencé enero con muchas ganas, quería seguir haciendo deporte, comer sano, mandar correos a editoriales para publicar mi novela, publicar en el blog todas las semanas…

Sin embargo, los meses fueron pasando y tuve que dejar uno de los cursos que estaba haciendo debido a que mis dolores de espalda eran demasiado fuertes. Meses más tarde, también tuve que dejar de escribir en el blog, primero por los dolores de espalda y segundo porque tenía que empezar a estudiar de nuevo y no me daba tiempo a llevarlo todo.

Por suerte, pude terminar de escribir mi novela, la pude revisar dos veces y comencé a enviarla a editoriales, pero me acabé desilusionando debido a que las editoriales no me respondían o se negaban a publicar mi novela.

Los meses fueron pasando hasta que llegó septiembre y con él el volver a estudiar de nuevo, el volver a tener una rutina y unas obligaciones que mantenían mi mente ocupada, era justo lo que necesitaba y me di cuenta de que, aunque en la universidad me había costado muchísimo aprobar y me había llevado algún suspenso, era sobradamente capaz de dar el 100% por mucho que los dolores de espalda me superaran de vez en cuando.

Dicho esto, puedo afirmar que me ha gustado mucho más cómo ha terminado este año que como terminó el 2018, cuando me sentía totalmente perdida e incomprendida por todo el mundo. Ahora mismo tengo claras muchas más cosas.

 

Contadme, ¿qué tal ha sido vuestro año?

 

¡¡FELIZ NOCHEVIEJA!! ¡¡FELIZ 2020!!

 

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No sabemos lo que tenemos

Hasta que no vemos lo peor que nos podría pasar no somos capaces de apreciar lo que tenemos. No vemos que tenemos una familia cariñosa que se preocupa por nosotros y por que estemos bien, que tengamos un ambiente tranquilo en el que poder vivir y lo dan todo por nosotros sin pararse a pensar en ellos.

No sabemos lo afortunados que somos, afortunados de que sepan comprendernos, que sepan escucharnos, que sepan ayudarnos en momentos en los que ni nosotros nos entendemos.

Creo que tenemos que agradecer la enorme suerte que nos ha tocado, creo que a veces somos demasiado egoístas y hasta que no vemos el lado oscuro de la vida no podemos darnos cuenta de nuestra suerte. Puede que tu familia no sea así, puede que a ti te haya tocado una familia odiosa, pero estoy segura de que tus amigos sí son así, sí te quieren y se preocupan por ti.

Todos tenemos a alguien así en nuestra vida y debemos estar agradecidos de que de uno u otra forma estén en nuestra vida ya que llegará un día en el que ya no estén y echaremos mucho de menos los días que estuvieron con nosotros.

Ps: Antes de dar un consejo, asegúrate que tu vida es ejemplo de algo.

La ilusión

¿No os da a veces por pensar que la gente debería dejar de opinar sobre la vida de los demás? ¿No os sentís cuestionados por personas que “ni pinchan ni cortan” en vuestro día a día? A mí sí me pasa y creo que cada vez con más frecuencia.

La gente se cree con el derecho a opinar sobre nuestros cuerpos, sobre nuestros planes de futuro, sobre nuestra vida tanto cotidiana como sentimental. Y lo peor de todo no es que opinen sino que se creen con el derecho de darte consejos y soluciones que tú no has pedido. Tú, que vives tu vida con toda la tranquilidad del mundo, que puede que no salgas de la rutina, pero eres muy feliz en ella, y no necesitas que nadie, sea de tu familia biológica o no, te haga de psicólogo porque a veces ESTO nos causa un desequilibrio emocional que no necesitamos tener en nuestra vida. Sí, señores, hay personas a las que este desequilibrio les suele durar varios días.

Tengo que decir, y esto no es de forma general sino personal, que me encanta mi vida tal y como es, me encanta que me cueste levantarme por las mañanas, pero cuando lo consigo adoro hacer deporte después de desayunar, me encanta poder ayudar a mi familia en lo que pueda con las tareas de la casa, me gusta escribir por las tardes o las noches, quedar con mi mejor amiga cuando necesito cambiar de aires y cuidar a mis conejas que sé que me necesitan.

Sí, señores, se puede ser feliz sin haber tenido nunca una pareja, se puede ser feliz aún cuando estás mal de salud, se puede ser feliz sin encontrar trabajo por no tener experiencia. Aunque a la gente le cueste creerlo, hay personas que somos diferentes y nos gusta serlo, hay personas que preferimos quedarnos en casa en lugar de ver a los amigos.

¿Qué pensáis de la gente que opina sobre la vida de los demás cuando la suya propia es una porquería?

Bss