Cometer errores

Algo que tenemos los humanos y no podemos evitar hacer es cometer errores. Es una cosa muy natural, lo hacemos cada día, en cada decisión que tomamos y hay personas que incluso lo hacemos varias veces al día.

Sin embargo, cometer errores no lo consideraríamos algo tan malo si no nos castigáramos por hacerlo. Desearíamos volver atrás en el tiempo y cambiar lo que hemos hecho, las decisiones que hemos tomado. Pero el tiempo es una de las cosas que no podemos cambiar por mucho que lo deseemos, por suerte o por desgracia.

Yo soy una de esas personas que comete al menos diez errores al día y no hace más que repasarlos en su cabeza una y otra vez hasta casi volverse loca. Ahora intento controlar esos tóxicos pensamientos, pero hace unos años casi me daba vergüenza salir de casa y lo pasaba realmente mal. En los últimos años he conseguido cambiar en un 80% esa parte de mí, pero en algunos momentos esos obsesivos pensamientos consiguen estropearme el día. Es por ello que hoy os traigo esta extraña reflexión.

Debemos permitirnos cometer errores, tener fallos porque lo importante no es el haberlos cometido sino preguntarnos si actualmente volveríamos a hacer lo mismo. Podríamos aplicarlo a la escritura. Imaginemos que publicamos nuestra primera novela sin corregirla porque pensamos que nuestro manuscrito es perfecto y maravilloso (SPOLIER: el primer borrador nunca es perfecto y maravilloso), la vida sigue, hacemos cursos de escritura, leemos diferentes blogs, escuchamos podcasts de escritura y terminamos de escribir el borrador de nuestra segunda novela.

Con los conocimientos que tenemos en ese momento, nos acordaremos de los errores que cometimos en la primera novela e intentaremos no repetirlos. ¿Entendéis lo que os digo? Tenemos que centrarnos en no repetir los errores, no en fustigarnos sobre lo que hicimos en el pasado ya que no podemos cambiarlo.

En mi caso personal, aún tengo que trabajar en ese tipo de pensamientos tóxicos y dañinos porque son esas cosas las que no nos dejan vivir plenamente.

Esto ha sido todo por esta semana. Espero que os haya gustado mi reflexión y dejadme en los comentarios del post si este tipo de pensamientos os suelen atormentar a menudo.

Os deseo que tengáis una maravillosa semana y os leo el próximo lunes.

Editorial vs Autopublicación

Dos de las vías que tenemos al terminar de escribir un libro son enviar una propuesta editorial o lanzarnos hacia la autopublicación. Ambas opciones son igual de válidas, pero las dos tienen sus luces y sus sombras. Empecemos por la editorial, que es la más conocida.

Antes de nada, tenemos que mandar una propuesta editorial a la editorial (valga la redundancia). Para hacer esto, lo mejor es que busquéis mucha información y le preguntéis a alguien que ya haya publicado por editorial. Una vez lo hayáis enviado, pueden pasar tres cosas: que nos respondan con un “nos interesa su libro/manuscrito”, que nos digan que no les interesa o que directamente no nos respondan a la propuesta. Las dos ultimas opciones significan lo mismo, cosa que suele ser frustrante.

Imaginemos que, tras mandar una propuesta editorial, nos dicen que están interesados en nuestro manuscrito y acabamos publicando con esa editorial. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de publicar con editorial?

Ventajas:

  • Obtienes una mayor visibilidad debido a que trabajas con un equipo muy grande que tienen unas potentes herramientas de marketing.
  • No tiene que hacerse ninguna inversión inicial para corregir, maquetar, etc. el manuscrito.
  • Se obtiene un libro de alta calidad gracias a que entre el equipo de la editorial hay grandes profesionales que cuidan cada detalle.
  • Se cuenta con el respaldo de la editorial que pone su sello. Esto para los lectores es una garantía de calidad.
  • Se puede acceder a las Ferias del Libro de las diferentes provincias y a otros eventos vetados para autopublicados.
  • Esta mejor considerado que la autopublicación. Esto es debido al respaldo de la editorial que comentábamos anteriormente.

Desventajas:

  • No es fácil conseguir que una editorial acepte una propuesta editorial.
  • No se tiene todo el control sobre el manuscrito una vez el contrato de edición esta firmado.
  • El beneficio que se obtiene es el 10% (más o menos dependiendo de la editorial) sobre el precio de venta del libro.

Por otro lado, tenemos la autopublicación en la que el autor del manuscrito actúa como si fuera una editorial: contrata a editores, correctores, maquetadores, etc. que prepararán el libro para la venta. Veamos las ventajas que tiene esta forma de publicación:

  • Tienes el control total sobre tu manuscrito. Eres tú el que tiene la última palabra.
  • Todos los beneficios generados son para el autor (en el caso de autopublicar con Amazon serán de 35% a 70%).
  • Puedes obtener un libro de la misma calidad o superior que una editorial.
  • Los plazos de publicación se reducen. El tiempo que tarde en publicarse el libro dependerá de la duración de cada fase del libro.
  • El autor siempre conservará sus derechos sobre la obra.
  • El libro tendrá una vida más larga. El ciclo de vida del libro se alarga tanto como lo desee el autor.

Ahora, nombraremos los inconvenientes de este tipo de publicación:

  • Todas las decisiones son responsabilidad del autor. Esto quiere decir que tanto el éxito como el fracaso del libro es gracias al autor.
  • El autor tendrá que hacerse cargo de tareas que escapan a sus habilidades, por lo que deberá invertir una cantidad de dinero en preparar su manuscrito hasta que tenga una buena calidad.
  • Se deben establecer de forma clara los tiempos que se dedicarán a cada fase para no desperdiciarlo.

Como habéis podido comprobar, cada opción tiene una serie de ventajas e inconvenientes que debemos valorar antes de decidir qué hacer con nuestro manuscrito.

¿Habéis probado alguna de las dos opciones? ¿Las dos? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia? Contadme en los comentarios que os parecen estas vías de publicación y si conocéis alguna otra.

Espero que paséis una feliz semana y que tengáis un magnífico inicio de año, dentro de lo posible.

El síndrome del impostor

Toda persona que se dedique a la escritura sabe el vaivén de emociones que es crear una historia: a veces piensas que tu historia es la mejor del mundo y otras que deberías tirarla a la basura. Esto último es lo que se suele conocer como el síndrome del impostor.

El síndrome del impostor puede definirse como el malestar emocional asociado al sentimiento de no merecer su posición a nivel laboral, académico o social. Aplicado al ámbito de la escritura, consiste en el miedo reiterado de que las personas que lean nuestras historias piensen que somos un fraude como escritores, confirmando nuestros peores temores. Suele tener que ver con la baja autoestima y el pobre autoconcepto que el individuo tiene de sí mismo.

Pero, ¿cuáles son sus síntomas?

  • Creer que no mereces los logros obtenidos.
  • Falta de confianza.
  • Miedo a que descubran tu fraude.
  • Inseguridad en el ámbito académico, laboral o en redes sociales.
  • Expectativas de fracaso ante situaciones que se habrían superado con éxito.
  • Reducción de la motivación a consecuencia de la falta de confianza.
  • Emociones negativas sin causa aparente.

Sin embargo, a pesar de estos consejos, muchos escritores afirman que el síndrome del impostor nunca se llega a superar. El miedo a la decepción y a que la gente descubra que eres un “farsante” siempre sigue ahí. Pero, yo creo que es algo con lo que hay que aprender a vivir y que, con el tiempo, se va asumiendo.

En mi (corta) experiencia debo decir que también he experimentado el síndrome del impostor: en la fase de corrección de una novela, cuando la gente empieza a leer tu novela y a comprarla. Uno de los momentos en los que lo sentí con más intensidad fue cuando una de mis amigas se lo leyó. Fue un momento de mucho nerviosismo, como si tuviera miedo de que se diera cuenta de que lo que escribía no valía ni para estar escondido.

De esto quiero sacar la siguiente reflexión que debo aplicarme más a mí misma: si escribimos una historia, tenemos que hacerlo porque nos guste a nosotros y no para que le guste al resto del mundo.

Experiencia en NaNoWriMo 2020

Un evento que ocurre cada año, y que ni la pandemia en capaz de acabar con él, es el NaNoWriMo. Si no sabes en qué consiste te lo explico. Cada mes de noviembre se establece el reto de escribir 50.000 palabras de un proyecto/novela, es decir, escribir unas 1700 palabras diarias.

No tienes por qué conseguir llegar a las 50.000 palabras, es más, creo que yo sólo lo he conseguido una vez y no ha sido este año precisamente. El objetivo de este reto es desarrollar el hábito de escribir cada día, independientemente del número de palabras. Una vez puestos en situación, os cuento qué tal ha sido mi experiencia este año.

En los primeros cinco días estuve terminando de corregir mi #proyectov (una novela en la que llevo trabajando desde junio). El día 6 comencé oficialmente el NaNoWriMo escribiendo el borrador del #proyectotentación, una novela corta inspirada en un sueño que tuve hace más de un mes y que (¡gracias a Dios!) se me ocurrió planificar. Escribí todos los días menos uno que no tuve tiempo hasta el día 26, cuando terminé de escribir el borrador. Entonces, decidí que hasta el día 30 dedicaría el tiempo de NaNoWriMo a preparar post para el blog y editar vídeos para el canal.

Aquí van mis impresiones. He amado y odiado el NaNoWriMo. ¿Por qué? Pues porque me encanta escribir los borradores de los proyectos, la creatividad y la inspiración me corre por las venas. Sin embargo, es muy complicado sacar tiempo todos los días para escribir cuando, en mi caso, tienes que estar estudiando, además de que no siempre tienes inspiración o estás cansada. En esto me ha ayudado mucho el tener hecha la escaleta del proyecto porque, aunque me puse en modo brújula, siempre tenía delante la escaleta y, si no sabía por dónde seguir, me guiaba por la planificación.

Por último, quiero daros algunos consejos para que no os agobiéis:

  • Fíjate un período de tiempo en el que sólo escribas. En mi caso, yo me establecía una hora cada mañana antes de ponerme a estudiar o hacer otra cosa.
  • No te obsesiones con el número de palabras. Es mejor cumplir con el tiempo establecido independientemente de que escribas 2.000 o 100 palabras. Lo importante es avanzar aunque sea poco.
  • Haz una escaleta del proyecto que vas a empezar. Planifica todo lo que puedas: cómo serán los personajes, qué les va a pasar, cómo reaccionará su entorno…Te ayudará a no quedarte atascado cuando las musas no acudan a ti.
  • Disfruta del proceso. Creo que esto es lo más importante. NaNoWriMo está hecho para disfrutar y pasártelo bien. Si ves que te agobias y te estresas es mejor que lo dejes o lo intentes en otro momento.

Yo me lo he pasado genial este año y he disfrutado mucho, aunque a veces iba un poco agobiada por los estudios. Pero estoy orgullosa de haber podido hacer las dos cosas con éxito.

Contadme. ¿Habéis participado alguna vez en el NaNoWriMo? ¿Lo habéis hecho este año? Dejadme en los comentarios vuestras impresiones.

Nada más por hoy, espero que tengáis una feliz semana y nos vemos pronto.

Escribir y música, ¿buena combinación?

El momento de ponernos a escribir siempre es un dilema. Que si nos molesta el ruido que hacen nuestros padres, nuestros hijos, que si el compañero de piso decide hacer su propia fiesta privada en el salón, que si el vecino se pone a hacer obras a las cinco de la tarde…Nunca va a ser el momento perfecto y constantemente vamos a encontrar excusas para no ponernos a escribir y abrir Twitter.

Por mi propia experiencia, hay personas que necesitan absoluto silencio y que no haya nadie que les moleste para ponerse a escribir. En cambio, otras personas necesitan que haya ruido a su alrededor o música que les ayude con la ambientación de la historia.

Yo, sin embargo, creo que soy un ente extraño: dependiendo del momento en el que me encuentre necesito silencio o puedo escribir con cualquier tipo de música. Por ello, quiero contaros las canciones que me han ayudado a escribir este año 2020.

#proyectobruja

(No sé qué me pasó ese mes que me dio por escuchar a Omar Montes)

#proyectov

Cuando me pongo a corregir casi siempre escucho música y puede ser de cualquier tipo ya que necesito estar menos concentrada que cuando me tengo que poner a escribir una historia.

Ahora bien, ¿es mejor escribir escuchando música o no se debe hacer? Es una decisión muy personal y depende tanto de las circunstancias como de la forma de ser de cada persona. También creo que es cuestión de ir probando varios tipos de música.

¿Cuál es el sitio ideal para ponerme a escribir? Tengo dos. Uno es la biblioteca, me encanta estar en silencio y rodeada de libros. El otro es el único escritorio que hay en mi casa, pero tiene que ser muy temprano por la mañana o muy tarde por la noche, cuando no haya nadie despierto.

Bueno, y después de todos mis delirios, contadme en los comentarios si vosotros escucháis música o no cuando escribís. En caso de que si lo hagáis decidme qué tipo de música escucháis.

Por último, quiero desearos que tengáis una feliz semana y cuidaros mucho.

Beneficios de la escritura

Hace un par de semanas se publicó el post de “Beneficios de la lectura” y se me ocurrió que, al igual que leer, escribir tiene que tener también beneficios para nosotros. Así que me he zambullido en Google para traeros los beneficios que tiene esta actividad y, al final del post, os comentaré lo que significa para mí escribir.

Tengo que decir que todos estos beneficios se refieren a la escritura en general, no a la escritura de una historia o de un libro en concreto. Dicho esto, ¡allá vamos!

  1. Te comunicas con mayor claridad. Al escribir, buscas palabras y expresiones más sofisticadas para describir todo lo que pasa por tu cabeza. Esto te ayuda a que sea capaz de comunicar mejor lo que quieres decir.
  2. Eliminas el estrés. Cuando tienes una preocupación, un problema… al escribirlo haces que salga de tu mente por unos momentos y te sientas menos estresado.
  3. Serás más productivo. Activas las neuronas del cerebro y lo deja listo para ponerse a trabajar en lo que tengas que hacer.
  4. Aprendes más. Esto ocurre cuando escribes con tus propias palabras algo que quieres aprender y consolidar tus conocimientos.
  5. Ganas conciencia de la realidad. Esto ocurre al escribir en un diario cada día lo que pasa con tu cabeza cada día. Sientes que tu cabeza está más desahogada.
  6. Tomarás mejores decisiones ya que al escribir aclaras tus pensamientos.
  7. Mejora tu memoria. Sobre todo la memoria a corto plazo.
  8. Te pone de buen humor. Esto está muy relacionado con escribir ficción y convertirlo en un hobby, ya que estamos haciendo algo que nos gusta y eso nos alegra.
  9. Favorece el pensamiento ordenado al poner en orden todas nuestras ideas.
  10. Fortalece la auto-disciplina y la resiliencia. Al ser capaz de llevar a cabo este hábito, te entrenas para llevar a cabo más adelante otros hábitos que desees incorporar en tu vida.
  11. Ayuda a superar acontecimientos traumáticos. Muchos terapeutas recomiendan escribir sobre algo que te ha sucedido y no puedes superar. Se realiza, sobre todo, con escritura emocional o diarios.
  12. Aumenta la creatividad. Esto yo lo estoy notando últimamente, ya que estoy escribiendo más. Cuanto más escribes, más ideas se te ocurre. Además, puedes usar esa creatividad en otras áreas de tu vida.
  13. Desarrollo de la empatía. Esto me ha sorprendido porque, como visteis hace algunas semanas, sabía que la lectura fomenta la empatía, pero no que la escritura hacía lo mismo. Esto sucede sobre todo al escribir ficción cuando tienes que meterte en la piel de distintos personajes.
  14. Mejora la tensión arterial y es antidepresivo. Escribir ayuda a bajar la tensión, mejora el funcionamiento del hígado y pulmones y reduce los síntomas depresivos.
  15. Ayuda a prepararte para el futuro y a tu supervivencia. Al ponernos a escribir tenemos que resolver los numerosos conflictos que tienen los protagonistas y esto hace que, cuando en la vida real tengamos un problema, podamos resolverlo con mayor agilidad.

Una vez terminados de decir todos estos beneficios que tiene la escritura quiero decir lo que significa para mí la escritura. Yo comencé a escribir historias a los 17 años y, pocos meses después, me di cuenta de que era a lo que me quería dedicar. ¿Por qué llegué a esta conclusión cuando aún ni siquiera había terminado mi primer libro? Porque me había feliz. Cuando me ponía a escribir, a pensar que les iba a pasar a los personajes, me sentía la persona más feliz del mundo y aún me siento así.

Recuerdo que cuando terminé de escribir el primer borrador de La cacería del aquelarre fue el día que experimenté más felicidad en meses. Cada vez que escribo una escena o una historia que se me pasa por la cabeza siento que libero mi mente. Durante años mi cerebro ha estado lleno de historias que no sabía que significaban ni por qué se me ocurrían, pero ahora las plasmo en un papel o en un archivo de Word. Con esto quiero decir que, el día que me decidí empezar a escribir, fue el día en el que encontré mi verdadera pasión.

Dime, ¿Cuál es tu pasión?

Maneras de apoyar a un escritor

Últimamente me he estado planteando cómo pueden ayudarme a mí a darme a conocer como escritora y me he puesto a pensar ¿cómo puedo ayudar a otros escritores que me gustan a darse a conocer?

Es por eso que se me ha ocurrido proponeros estas ideas para que apoyéis a los escritores (o artistas) que más os gusten y que no lleguen mucho tiempo publicando.

  1. Comprar su libro o ebook. Puede parecer algo obvio pero de esta manera cuanta más personas compren el libro de un autor más personas se animarán a comprarlo y el escritor se hará más conocido.
  2. Dejar un comentario para Amazon o Goodreads y en tus redes sociales Facebook o Twitter. Esto es algo que estoy haciendo últimamente. Creo que es una de las mejores formas de apoyar a los escritores y puede que le demos alguna alegría con nuestras opiniones que haga se sigan animando a publicar.
  3. Recomiéndalo si te ha gustado. Puedes hacerlo en redes sociales, a tus amigos, a tu familia, en un post de tu blog. ¡Cuántos más sitios mejor!
  4. Habla con el escritor. La mayoría de los escritores, hoy en día, están muy activos en redes sociales. Puedes darles tu opinión sobre el libro que has leído y cosas que cambiarías o cosas que te han gustado y han sido todo un acierto. También puedes optar por enviarle un email.
  5. Lee el blog del autor. Te servirá tanto para estar al tanto de nuevas promociones, libros y detalles que quiera compartir el escritor. En algunas ocasiones también suelen compartir relatos inéditos especialmente para los seguidores del blog (como es mi caso). Además es una motivación para que el escritor esté en contacto con sus seguidores.
  6. Busca alternativas legales. Hace poco que estoy viendo que hay mucho debate sobre la piratería. Yo no voy a pronunciarme, sólo te recomiendo que, siempre que te sea posible y dentro de tus posibilidades, adquieras las obras de tus escritores favoritos de una forma legal.
  7. Sigue al escritor en redes sociales. Puedes hacerlo en Facebook, Twitter, Instagram, Goodreads, Youtube, Tik Tok…¡Hay un montón de redes entre las que elegir! Escoge la que uses con más frecuencia y sigue a tus escritores favoritos.
  8. Hacer reseñas de sus libros. Está opción está relacionada con la segunda pero está dirigida más bien a aquellas personas que tengáis un blog o un canal de Youtube. Por un lado, le darás más visibilidad al autor y, por otro, tendrás más posibilidades de recibir visitas en tu blog o canal.

No quería despedirme sin aportar mi pequeño grano de arena y recomendar uno de los libro que me acabo de terminar. Es muy cortito y tiene una ambientación oscura. Tenéis mi opinión del libro en goodreads, por si tenéis curiosidad por saberla. Os dejo el enlace a Amazon por si os apetece echarle un vistazo.

La navaja de Ockham

Esta semana he estado haciendo un curso de novela policíaca y en una de las clases el profesor mencionó la navaja de Ockham. Ya me sonaba de haberla oído alguna vez pero no sabía exactamente lo que era así que he decidido investigar un poco.

Guillermo de Ockham, fue un fraile cristiano que usó su teoría para defender la religión. Él consideraba la escritura como verdadera en el sentido literal y por lo tanto la veía como una simple prueba. Para él, la Biblia era sinónimo de realidad y, por lo tanto, contradecirla entraría en conflicto con los hechos establecidos.

La navaja de Ockham

La navaja de Ockham es un principio que se ha utilizado para la resolución de problemas. En primera instancia, es una herramienta filosófica utilizada para eliminar opciones improbables. Lo que establece la navaja de Ockham es que si tenemos dos opciones a un mismo problema la correcta será la más simple, es decir, la que sea menos compleja para alcanzar la solución.

Esto, aplicado a la novela policíaca, podría interpretarse de la siguiente manera. Para ello voy a poneros un ejemplo:

  • Tenemos una historia en la que roban en una casa de un matrimonio en un barrio de mucho dinero.
  • Los inspectores de policía sospechan de dos matones que pasaban por allí a la misma hora en la que se cometió el robo y la hija del matrimonio a la que le daban una generosa paga semanal.
  • Estos policías tienen dos opciones: que los matones han robado las joyas para venderlas o que la hija está metida en un negocio de drogas, se ha metido en un lío y necesita el dinero que gane con las joyas para pagar una deuda.

Ambas opciones son igual de creíbles, pero…una tiene más probabilidades de que sea cierta que la otra porque no hay pruebas de que la hija del matrimonio esté metido en una red de narcotráfico. Así que, según este principio, se optaría por que han sido los matones.

Según parece, en la vida real la navaja de Ockham se aplica en muchos campos como: teología, desarrollo de teorías científicas, medicina, abolición de prisiones y castigos justos y resolución de delitos y trabajo forense.

Espero que os haya resultado interesante la entrada de esta semana. Un beso a todos y gracias a los lectores que os habéis suscrito recientemente.

El bloqueo del escritor

Cuando llega el momento de ponerse a escribir puede que te tengas que enfrentar a la página en blanco. No sabes qué poner, cómo empezar el siguiente capítulo o la nueva historia. Estás mirando la pantalla sin pulsar ni una sola tecla durante horas y horas. Te distraes, miras twitter, instagram…todas las redes sociales habidas y por haber y la raya de Word sigue parpadeando. Es el mítico bloqueo del escritor.

Según Wikipedia, sí, no había otra fuente más fiable, el bloqueo del escritor “es la condición, que primordialmente le ocurre a un escritor pero que también se da en otros autores creativos, por la que pierden la capacidad para crear nuevo material creativo o el trabajo sufre retrasos. La condición va desde la ineficiencia para generar nuevas ideas hasta la incapacidad de producir nuevo material por algunos días o en algunos casos hasta por años.

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Esto tiene varias causas en las que podemos destacar:

  1. Escribir y editar al mismo tiempo.
  2. Falta de trabajo previo
  3. Compararte con los autores consagrados.
  4. Falta de conocimientos sobre narrativa.
  5. El tema de tu novela no conecta contigo.
  6. Miedo a escribir.
  7. Excesivo perfeccionismo.
  8. Miedo a publicar.
  9. Miedo a ser poco original.
  10. Falta de apoyo de la gente de tu alrededor.
  11. Hablar demasiado de tu obra.
  12. Escribir pensando en críticos o en tendencias de mercado.
  13. Dudas sobre lo escrito.
  14. ¿Merece la pena?

Podría ponerme a contar la de veces que me ha pasado alguna de las causas anteriores, pero sería muy aburrido y sí estás leyendo esto todavía es porque lo que quieres encontrar es una solución a tu bloqueo. Estas son las posibles soluciones que he encontrado:

  1. Deja de escribir y haz otra cosa. Tienes que alejarte de la historia todo lo que puedas y centrarte en otra cosa totalmente distinta. Puedes retomar la historia una semana o dos después y volver a intentar continuar la historia.
  2. Prueba la escritura libre. Esta práctica consiste en escribir todo lo que puedas y durante un corto período de tiempo todo lo que puedas sin prestar atención a que lo que escribas tenga un razonamiento lógico, ni a la gramática ni a la ortografía.
  3. Crea mapas mentales. También podrías hacer la planificación de tu historia, con esto, en cierto manera, sigues construyendo tu historia ya que estás aclarando las ideas que se te pasan por la cabeza sobre la historia.
  4. Cambia de sitio de escritura. Ahora que tenemos que estar más tiempo en casa, yo suelo escribir en una mesa que hay en la entrada de mi casa, en la mesa del salón o en mi habitación. Sin embargo, a mi personalmente me encanta escribir en la biblioteca ya que “te obliga” a estar concentrado e inmerso en la historia sin que puedas distraerte.
  5. Cuéntale a alguien inanimado qué es lo que estás tratando de escribir. Esto lo suelo hacer yo cuando grabo los vlogs de escritura de mi canal, ya que te hace desahogarte de todo lo que te preocupa.
  6. Escribe una entrada en tu blog. Yo lo practico con los microrrelatos, es una manera diferente de escribir y de enfrentarte a la escritura.
  7. Utiliza los disparadores creativos. Son ejercicios en los que se utilizan diferentes elementos aleatorios para crear una historia. Por ejemplo, crea una historia que contenga las palabras armario, auricular, teléfono, bolso y oso.

 

Y hasta aquí llega la entrada de hoy. Creo que los consejos que he encontrado pueden seros muy útiles si sois escritores y sufriis un bloqueo en algún momento de vuestra vida creativa. Os deseo que tengáis una feliz semana.

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