Amores que no se superan

Querida Margarita,

no sabes lo mucho que estaba deseando escribirte, pero más todavía estaba deseando poder leerte. Me he enterado de que estás en el hospital, y me he empezado a preocupar muchísimo hasta que he recordado que fuiste tú la que me dijiste que no querías saber nada de mí y que estaba muerta para ti. No quería preocuparme por una persona a la que ya no le importaba, quería desear que te murieras de una vez por todas, pero no puedo hacerlo porque estoy enamorada de ti, igual que lo estuve hace treinta años cuando ya no me quisiste volver a ver. Y aunque intenté odiarte, no he podido dejar de quererte.

Sé que esta es la única manera en la que podré comunicarme contigo por primera vez en todos estos años, siempre tuviste un alma vieja y te encantaba leer cartas aunque no estuvieran dirigidas a ti, y eso fue lo que acabó con nuestro amor. No quiero revivir viejos fantasmas, sólo deseo, en contra de lo que me dice mi mente, que te recuperes, que te pongas lo suficientemente bien para que puedas disfrutar de tus nietos un poco más, ya que te los mereces. Sí, sé que tienes unos nietos preciosos que cuando los miras se te cae la baba con ellos y las cosas que hacen. ¿Qué cómo lo sé? Nunca he dejado de observarte, en estos años no has cambiado ni una sola vez la rutina de tu día a día hasta que te has puesto tan enferma que has tenido que ir al hospital. No, no estoy loca y no soy una acosadora, simplemente no podía soportar la idea de vivir el resto de mi vida sin verte. Es verdad lo que dicen de qué si de verdad quieres algo, tienes que dejarlo ir. Eso es lo que hice contigo, te dejé ir, pero adónde ibas tú lo hacía yo.
Sin embargo, y aunque no lo admita en voz alta, esta vez tengo que dejarte ir completamente, he sido capaz de ver que no puedo tenerte atada a mí para siempre, no es justo para ti. Por eso, espero que leas esta carta, seas capaz de perdonarme ahora lo que no pudiste perdonar hace tantos años y que te recuperes para que disfrutes de la vida como sólo tú has sabido hacerlo.

Espero no volver a verte.

Sin rencores, Amelia.

Nuevo bajón

Hoy es uno de esos días en los que me gustaría poder desintegrarme, que mi cuerpo deje de existir. Hoy es uno de esos días en los que sólo quiero estar sola, en la cama y taparme la cabeza con la manta. No puedo soportar la idea de estar despierta ni de estar viva. Estoy cansada de estar siempre enferma, de estar siempre mala, me hace sentir que no valgo para nada y que sólo estoy de gorroneo.

En estos momentos, estoy cansada de ser mujer y de ser gorda, ahora mismo me avergüenzo de mi propio cuerpo y sólo quiero desaparecer para que ya no haya más dolor que soportar. Tengo mareos continuamente, pero ir al médico no me sirve porque no me hace caso. Es increíble que vivamos en una sociedad en la que podemos acceder a un médico fácilmente, pero que ese médico pase de nosotros y le de igual el problema que tengamos. ¡Eso sí! Cada vez que vamos a la consulta nos dice que tenemos que adelgazar. Es algo que me hace sentir muy impotente y me fastidia muchísimo.

Supongo que mi bajón emocional, viene tanto de estar enferma durante tanto tiempo como del síndrome premenstrual. Pero no puedo evitar sentirme así, llevo muchos meses con mareos, dos semanas con gastritis y desde julio con dolores de espalda. Es como si estuviera en una mala racha muy larga de la que no consigo salir. Con los mareos es como si no fuera consciente de nada de lo que me pasa, como si todo formara parte de un sueño del que no consigo despertar.

Es en estos momentos cuando me arrepiento de no estar estudiando porque me da la sensación de que todo esto es una venganza por haber dejado los estudios.

Adiós 2018

Ya se han acabado las navidades, ya se han terminado los villancicos, las comidas junto a las personas que más quieres, los gorros de papá noel, las iluminadas y coloridas decoraciones de las calles. Todo se ha acabado ya, tenemos que incorporarnos a la rutina de todos los días y pronto el calor volverá a invadirnos.

El principio de año siempre me da mucha nostalgia porque, aunque empezamos un nuevo año, también dejamos todos los momentos vividos atrás, tanto los buenos como los malos y eso siempre me hace sentir una gran morriña.

Ya no volverán aquellas personas que se han ido, ya no volveremos a vivir las mismas experiencias y no sabemos si sabremos sobrellevar lo que nos espera. Para mí, ha sido un año imposible de describir, lleno de cosas buenas, pero también de cosas malas, de incertidumbres y de incógnitas, de tristezas y de ilusiones. Este año se ha llevado días de mucho dolor, de sufrimiento, pero también una de las mejores cosas que me han pasado en mi corta vida, conocer a una gran escritora que admiro tanto por su trabajo como por su forma de ser y afrontar la vida.

He estado intentando mantener el blog al día, creo que lo he conseguido, además nuestra pequeña familia de lectores va creciendo cada día más y me enorgullece que haya tantas personas a las que les guste mi escritura.

Para terminar, espero que vuestro año haya sido genial y os deseo un gran año nuevo. Decidme, ¿cómo ha sido vuestro 2018?

Nuevas reflexiones

Últimamente los días se me pasan demasiado rápido. Es como si todo pasara a cámara rápida y es algo que a veces me da mucha rabia. Constantemente nos perdemos los mejores momentos de nuestra vida: el despertar con el cielo nublado, escribir con una manta antes de ir a dormir, leer en un día lluvioso o ver una película en el sofá. Son cosas que adoro pero siempre las acabo dejando pasar por más que quiera evitarlo.

Otra cosa que me viene mucho a la cabeza es lo culpable que nos podemos llegar a sentir por necesitar descansar. A veces lo que tenemos que hacer es quedarnos en la cama descansando y no lo hacemos. Eso a mí me pasa mucho, ya que tengo unos dolores de espalda tremendos y no soy capaz de echarme cinco minutos a descansar. Me he dado cuenta de que eso es algo que tengo que cambiar si quiero seguir teniendo una buena calidad de vida.

Sin embargo, sí hay una cosa de la que me siento orgullosa y es el poder llevar, al fin, una alimentación saludable y equilibrada. A mis 21 años lo estoy consiguiendo y espero poder seguir manteniendolo durante bastante tiempo.

Una semana larga

Esta semana ha sido larga e intensa. Empecé la semana con incertidumbre y en el mismo día pasé a sentir bastante inseguridad. De la inseguridad pasé a la nostalgia, pero no por una persona o un lugar, sino por un objeto que ha permanecido contigo tanto tiempo que sabes que lo vas a echar de menos. En el mismo día además, pasé por la felicidad y el enfado, ese tipo de enfado que tienes cuando querrías decir tantas cosas y no puedes por más que quieras. Los días siguientes los pasé preocupada y nerviosa, pero actualmente estoy muy contenta e ilusionada.

Lo que he pasado esta semana me demuestra una cosa que llevo sabiendo mucho tiempo: no importa lo que tengas que hacer o lo que tengas que pasar porque cuando llega el momento de hacer lo que tengas que hacer se pasa muy rápido y te das cuenta de que no era para tanto.

A personas como yo nos ponen nerviosas todo lo nuevo que tengamos que hacer y, en el fondo sabemos, que no es para tanto, pero es algo a lo que nos tenemos que enfrentar.

La enfermedad de la gordofobia

A las personas que somos gordas siempre somos criticadas. Parece que todo el mundo tiene derecho a dar su opinión sobre nuestro físico y que l@s gord@s no podemos quejarnos ni contestar a esos supuestos consejos.

En esta sociedad hay un gran problema, y es que todo el mundo tiene un miedo atroz a engordar, el estar gord@ parece ser el gran dilema mundial por el que tod@s parecen preocuparse porque parece que es un gran problema de salud.

Me gustaría decirles a todas esas personas que critican el peso de l@s demás que el problema lo tienen los que critican, no los que son criticados. Me gustaría decirle a esas personas que estar gord@ no es lo más grave del mundo y que no se van a morir por estar gordos. Me gustaría decirles que lo prioritario en mi vida no es ese número que se muestra en un aparato, sino el que yo me sienta a gusto con mi cuerpo.

Estoy orgullosa de haber llegado a un estado en el que aprecio mi cuerpo tal y cómo es, en el que me da igual las veces que me miren mal por estar gorda, las veces que me digan que tengo que ponerme a régimen o ir al gimnasio, porque ya no me afectan esas críticas y, al igual que he hecho en el pasado, no pienso hacerles caso, ya que no se están preocupando por mi salud, sino que están molestos porque mi cuerpo es gordo, estas personas no son mis médicos, no me han hecho una analítica para ver cómo estoy de salud, no tienen derecho a criticar algo de lo que no tienen ni idea.

Son este tipo de personas las que nunca llegarán a ser felices, las que nunca estarán a gusto con otras personas porque siempre estarán sacándoles defectos físicos y, en ocasiones, son personas muy tóxicas. No voy a dar consejo porque no tengo ningún derecho sobre la vida de nadie. Sin embargo, quiero transmitiros tres palabras: AMAR VUESTRO CUERPO. Cuando seáis capaces de hablar con cariño de vuestro cuerpo habrá llegado un momento en el que os darán igual las críticas de los demás, cómo os miren y los supuestos consejos que os den. Todo esto serán tonterías sin importancia que dejarán de afectaros y podréis llevar una vida plena llena de momentos felices y dichosos.

Yo hace poco que me he dado cuenta de lo que amo a mi cuerpo, y aunque todavía me queda mucho camino por andar, cada pequeño paso que doy es un gran camino recorrido en mi autoestima.

Bss.

Como me siento

Puede que esto no os interese, ya no es la temática del blog, pero necesitaba transmitir como me siento en estos momentos.

Estoy viviendo uno de esos días en los que lo se ve todo negro. En los que por más que una lo intente no consigue verle el lado bueno a las cosas. No le veo el sentido a lo que hago y no sé cómo hacerlo mejor, pero puede ser que me esté volviendo paranoica, como cada vez que tengo una mala época. Sin embargo, cuando estoy así lo único en lo que puedo pensar es en que no puedo hacerlo, que voy a fracasar y que no merece la pena matarme para intentar conseguir esto.

Puede ser que no esté acostumbrada al fracaso, puede que no esté tan segura de lo que quiero hacer como pensaba, pero me da miedo admitirlo en voz alta, me da miedo dejarlo porque eso implicaría inseguridad, implicaría que no sabría que hacer después.

Me da miedo no poder con esto, me da miedo que después de todo lo que estoy dando de mí y todo lo que estoy sacrificando fracase estrepitosamente. Es por esto, que intento buscar excusas pero no se me ocurre ninguna, ninguna que me sirva. Así que no sé a que conclusión llegaré, ya que el miedo a abandonar me tiene presa, pero todo puede ser que en este próximo año llegue a mi límite y finalmente decida qué hacer.

 

8 de marzo

Desde pequeñas ya intentan limitarnos constantemente: debes ser delicada, no vistas así, no vayas sola a tales sitios… Cuanto más crecemos peor se vuelve, y los peligros crecen todavía más. Empiezas a ser consciente de que da igual lo que te pongas, si eres gorda o delgada, fea o guapa, todas tenemos las mismas posibilidades de sufrir una violación. A todas nos “dicen piropos” por la calle como si los necesitáramos y debiéramos estar agradecidas.

Sin embargo, siendo el día de la mujer trabajadora tiene más sentido afirmar que hay muchísimas mujeres que cobran menos que sus compañeros por su trabajo, son acosadas y chantajeadas por sus jefes y compañeros para usarlas como un objeto sexual sin pensar que son personas, al igual que los hombres.

Me da mucha rabia que de verdad haya gente diciendo “¿y por qué no hay un día del hombre trabajador?”, “¿que más derechos queréis?”, “la culpa es de ella que se lo permite”, “a los hombre también los violan”. Llevamos siendo consideradas objetos sexuales durante muchos siglos, y yo creo  que ya es suficiente, esto tiene que acabar. Somos conscientes de que no todas tenemos la capacidad de poder luchar, pero sé que con esto aportaré mi pequeño granito de arena que se que la manifestación necesita. Espero que este día marque un antes y un después en el feminismo y que todo mejore.

Mucha fuerza para todas

 

¡Feliz Cumpleaños!

Hoy, además de Nochebuena, es un día muy especial para una persona que ha sido muy importante en mi vida. Marina, hoy cumples la mayoría de edad, y puede que todo el mundo te diga lo mismo sobre que ya eres mayor de edad, ahora puedes beber y eso, por eso no te voy a decir lo mismo que los demás, pero lo que sí te voy a decir es que me alegra mucho que nacieras en Nochebuena porque así puedo pasar contigo todos tus cumpleaños. Hemos crecido juntas, todos los domingos los pasábamos juntas y, aunque ahora no nos vemos tanto como antes, quiero decirte que no eres sólo mi prima ERES MI AMIGA, la que me hace reír hasta llorar todas las navidades y sé que siempre voy a poder contar contigo al igual que tú puedes hacerlo conmigo.

Espero que disfrutes tu cumpleaños, te lo pases muy bien y ten por seguro que nos veremos esta noche. Bss. TQM.

 

Tu prima escritora

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A veces te recuerdo

Han pasado siete meses y aún me sigue costando creer que hasta el día que me muera no te volveré a ver. Han sido siete meses en los que a veces he pensado en ti y a veces no. En los momentos en los que me paro a pensar en ti, en lo que tu presencia ha representado en mi vida y me abruman las emociones: tristeza al saber que volveré a verte, melancolía al echarte de menos, en cierto modo alegre ya que sé en qué condiciones habrías seguido viviendo, y me habría dolido mucho que un día te hubiera ido a ver y no me hubieras reconocido. Recuerdo que el último día que te vi había ido antes a hacer un trabajo, apenas te vi 20 minutos, mis últimos veinte minutos contigo.

Has sido la primera persona a la que he perdido, no serás la última, pero siento tu ausencia cada vez que voy a ver a la abuela, en mi pecho se instala una gran presión y me cuesta respirar cada vez que te recuerdo y pienso que ya no estás.

Necesitaba escribir esto, necesitaba dejar constancia de cómo me sentía. Sé que nunca vas a leer esto porque ya no estás pero necesito dejar tu huella en este blog en el que vuelco mis sentimientos, porque este blog está dedicado a ti y eso lo indica el título de este.

Quiero que sepas que has formado parte de mi vida desde que tengo memoria y quiero que sepas que te quiero, abuelo.