Deseos en la mañana

Miré por la ventana dejando que la brisa mañanera acariciara mi rostro. Me concentré en mi respiración agitada tras haber entrenado, necesitaba tener la mente en blanco durante unos minutos después de todo el estrés acumulado durante días. El trabajo me estaba agotando de todas las formas posibles y no encontraba la forma de poner un límite a las horas que dedicaba a mi trabajo.

Sabía que era lo que tenía que hacer pero tenía muchísimo miedo de tener que salir de mi zona de comfort. Era consciente de que debía de dejar mi trabajo, era consciente de que sólo me estaba haciendo un mal y no me aportaba nada. Pero, si dejaba mi trabajo, ¿qué iba a hacer? ¿cómo iba a ganarme la vida? Necesitaba dinero para pagar la hipoteca y para poder vivir, pero si dejaba mi trabajo me iban a echar de mi casa.

Pensando en todo esto estaba cuando sonó mi teléfono, era mi jefa. Contesté a la llamada con un tedioso suspiro, quería que fuera ahora mismo a la oficina. Obviamente le respondí sin pensar que iría enseguida y corté la llamada. Me vestí con lo primero que vi en el armario y salí del piso corriendo. Sé que debería mandar a la mierda este trabajo y buscar uno que me guste de verdad y con el que disfrute, pero soy una cobarde, me da tanto miedo dejar lo que ya conozco…

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