Instinto asesino

La humedad se acumula en los cristales de las ventanas, mientras el bebé llora desconsoladamente. No para de berrear, sus mejillas se tiñen de un rojo intenso por el esfuerzo al mismo tiempo que observa la escena que se sucede a su alrededor sin que pueda hacer nada para remediarlo. Un intruso ha entrado en la casa, le ha hecho observar a la diminuta criatura como le clavaba un cuchillo en el estómago a su padre y ahora está arrancándole el cuero cabelludo a su madre para después hacerle lo mismo que a su padre. Entonces se acerca a él y, mientras le hace al pequeño lo mismo que a sus padres, lo reconoce. El intruso es su propio hermano.

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