Una historia para releer

El anciano encontró la llave en su bolsillo de camino a casa, pero no encajaba en la cerradura de su morada. En la llave aparecía grabado un mapa que señalaba el camino desde su casa hacia un lugar desconocido. Agarró su largo botón y se encaminó hacia el lugar que le indicaba la llave. Cuando llegó, observó un palacio gigantesco que tenía la puerta abierta. Llegó hasta una habitación en la que había un gran baúl. Usó la llave para abrirlo. Dentro no había joyas, ni nada de gran valor. Lo único que había era el manuscrito de una historia. Por el amarillo de sus páginas, debía de ser muy antiguo. Se sentó en el suelo para leerlo y cuando lo acabó, lo volvió a dejar en su sitio, cerrando el baúl. Al salir, cogió el autobús y se bajó en la última parada para abandonar la llave y volvió a casa. Ahora otra persona podría encontrar el manuscrito y valorarlo lo suficiente para que otras personas lo encuentren.

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