El bastardo

Las llamas de la chimenea devoran los papeles de los John quería deshacerse. No le habían traído más que problemas. Un encuentro que nunca debió suceder. Un embarazo que nunca debió concluir. La palabra bastardo llevaba presente en su vida desde que nació, un hombre al que no le importó ser infiel y una mujer a la que no le importaba dejar a su hijo encerrado en casa con hombres a los que no conocía. Con una infancia llena de maltratos y violaciones, al fin ha obtenido lo que quería: echó a su madre a la calle y se apropió de todo lo que su madre amaba, el dinero. Compró todas sus propiedades, incluida su empresa y destruyó todos los certificados de sus hijos y sus hijas, pero solo le quedaba uno: el de su padre. Y ya no existía. Ya no quedaba rastro de él. Su venganza había concluido. De repente, se acerca una niña pequeña, que tenía una quemadura que cruzaba su rostro. Era el recuerdo de como había sido su padre, de cómo era capaz de hacer daño incluso a su propia sangre. A veces el mejor padre, no es de tu sangre. A veces no necesitas un padre.

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