Recuerdos infantiles

Una luz me alumbra al despertar. Es tan intensa que su resplandor me deja ciego en cuestión de segundos. No recuerdo nada, no puedo pensar en otra cosa que cerrar los ojos e intentar decir que aparten esa luz de mi. De pronto, alguien me agarra y me muestra a una mujer tendida en una cama. Ella sonríe, me coge en brazos y yo dejo de llorar. Acaricio su dulce rostro con mi diminuta mano, pero me vuelven a apartar de ella. Veo como cierra los ojos y no vuelve a despertar. 

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